Parque natural de Betancuria

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Al noroeste del municipio y en plena planicie entre los llanos de la Concepción y de la Laguna nos encontramos con el Barranco de los Molinos, un importante y curioso accidente geográfico que pone al descubierto la estratigrafía de la isla.

Este barranco es uno de los pocos que mantiene en esta isla semidesértica un pequeño curso de agua producto de los afloramientos líquidos que quedaron al descubierto al labrarse la cuenca por la erosión. Este pequeño curso de agua y sus charcos asociados, así como la presa de cabecera que preside el barranco en su antesala, permiten la colonización de un numeroso grupo de aves entre las que destacamos la cerceta pardilla y el tarro canelo, anátidas de excelente porte y único lugar de Europa donde anidan. También hay una importante población de focha común y un nutrido grupo de aves limícolas que se benefician de las zonas encharcadas, como el chorlitejo patinegro, garcilla bueyera, garceta común, garza real, chorlitejo chico, cuchara común, cerceta y gallineta que generan con su bullicio un espacio único para la observación de aves.

Por último podemos ver desde el observatorio construido por el Cabildo de Fuerteventura al borde del acantilado el lugar de anidamiento del guirre majorero, un endemismo de Canarias y la rapaz carroñera más grande del archipiélago, hoy  en peligro de extinción.

El paisaje horizontal de las planicies adyacentes al barranco nos permite observar un atardecer plácido saeteado de los sonidos de una rica fauna de aves estepáricas donde destaca sin duda la avutarda (hubara). También encontraremos al corredor sahariano, a la terrera marismeña y al alcaraván común. El Barranco de los Molinos es en definitiva un lugar donde perderse y disfrutar de la naturaleza. Un rincón escondido de la Reserva de la Biosfera de Fuerteventura y del municipio de Puerto del Rosario.